Es tarde….

Es tarde….
Para encontrar el camino correcto?
Para comenzar?
Para volver al punto inicial?
Para vivir?
Para hacer lo que no nos atrevimos a hacer ayer?
Para sentir?
Para estudiar aquello que dejé pendiente y que hubiere querido ser?
Para aprender?
Para reír nuevamente por aquellas cosas que, de juventud , me alegraban?
Para jugar como infante, aún en el suelo, siendo , hoy, un adulto?

Para dejar de lado los prototipos y estereotipos que no me conducen a parte alguna?
Para decir “lo siento” a quien he ofendido, ya sin saberlo y hoy me doy cuenta?
Para perdonar sin que me pidan disculpas?
Para reconocer mis errores y corregirlos?
Para mirar mis defectos y enmendar?
Para cambiar?
Para ser mejores personas?
Para amar a quien sentí mi enemigo?
Para amar?
Es tarde , ya, para ser feliz?

Nunca es tarde, siempre hay una oportunidad en la vida para iniciar el camino. La vida nos exige de un constante aprender, de no negar, de no cerrar puertas.
Cuando decimos “Ya es tarde…” somos nosotros quienes nos cerramos a la vida y la acotamos a un espacio reducido, a lo que hoy existe. Dejamos de ser objetivos, nuestro subjetivismo limita nuestro actuar. No hay un “tarde”, hay un inicio. Cada día hay un nuevo amanecer.
Para Dios nunca es tarde. Dios no tiene tiempo. Debe ser por eso que nos llena de oportunidades, en tanto tengamos vida terrenal. Debemos aprender a reconocerlas y no cerrar puertas en el alma.



